Los judíos en el Antiguo Egipto




Historia de los judíos en Egipto

La historia de los judíos en Egiptos, según la Torá ó la Biblia en su antiguo testamento, comienza con Yaacov padre de Las doce Tribus que sale de Israel y se va a Aram para conseguir esposa. Yaacov tiene doce hijos que representan las doce tribus de Israel. Al crecer sus hijos todos le tenían celos a su hermano Yosef no solamente porque era el favorito de su padre, sino también porque tuvo la suerte de tener dos sueños que les había relatado a sus hermanos. Ruben uno de sus hermanos convenció al resto para que no lo mataran. Yosef fue vendido varias veces; primero los hermanos lo vendieron a una caravana de Ishmaelitas, luego estos lo vendieron a los Medianitas y por último fue vendido en Egipto a Potifar, un oficial del Faraón. Yosef fue el primer judío que vivió en Egipto. En un principio Yosef era querido por el Faraón, pero su esposa llamada Potifar intenta seducir a Yosef y él se resiste. Por ello la esposa le inventa una historia diferente a su marido y lo meten preso durante doce años. A pesar de esto, Yosef tenía el don que Di-os le había otorgado de interpretar correctamente los sueños, es por ello que una noche el Faraón le pide que interprete sus sueños. Al darse cuenta que lo hace correctamente, lo nombra Vice-Rey a la edad de treinta años y le otorga grandes riquezas y mucho poder.

La mayor contribución de Yosef a la historia de Egipto consistió en haber salvado al pueblo de Egipto de la muerte durante la hambruna de los siete años que él había previsto y los cuales había relatado al Faraón en uno de los sueños que interpretó, ya que en los años de abundancia se dedicó al almacenamiento de inmensas cantidades de alimentos que fueron distribuidos posteriormente. La hambruna existente en Canaán, hace que Yaacov y el resto de sus hijos viajen a Egipto donde son recibidos por Yosef. Yosef se casa con Osnat que era nieta de Yaacov y tuvo dos hijos, Menashé y Efraín quienes fueron los dos primeros niños judíos nacidos y criados en Egipto.

Yaacov se traslada a Egipto con toda su familia. Cuenta la historia que Yaacov no estaba seguro de trasladarse a Egipto, pero Di-os se le aparece en sueños y le dice que el exilio no va a durar para siempre y que sus restos iban a ser enterrados en la tierra de Israel. Eran en total setenta personas que viajaron a Egipto y al llegar los recibieron con muchos honores. Cuando salieron eran seiscientas mil. Yaacov le pidió a Yosef que le prometiera que lo iba a enterrar en Israel junto con sus antepasados. Yaacov no deseaba ser enterrado en Egipto ya que temía que los egipcios consideraran que su cuerpo era santo y podían convertirlo en uno de sus ídolos.

Yosef ejerció el cargo de Vi-Rey durante cuarenta años y sucedió al Faraón después de su muerte. Fue Rey de Egipto por cuarenta años más y falleció a la edad de ciento diez años.

Sin embargo, el gran crecimiento de la población judía atemorizó al Faraón y por tanto uno de los planes fue el de separar a los maridos de sus esposas para los trabajos de construcción de ciudades de Pitom y Ramses; el segundo paso fue el de ordenar a las comadronas Yojevet y Miriam para que mataran a los recién nacidos judíos, cosa que ellas no hicieron. Como ninguno de los planes dio resultado, el Faraón ordenó que todo recién nacido varón fuese hechado al río Nilo.



Hasta el nacimiento de Moisés los judíos habían perdido la esperanza de ser redimidos.

Moisés o Moshé (en hebreo moderno Molé, en hebreo tiberio Mileh, en árabe Musa), hijo de Amram y su mujer Yojevet. Es conocido como libertador, líder, legislador, profeta e historiador para los hebreos.

Según la Biblia, Moisés sacó a los israelíes de Egipto y recibió la Torá judía de manos de Di-os en el monte Sinaí. La Torá comprende la historia de la vida de Moisés y de su pueblo hasta su muerte a la edad de 120 años, que según algunos cálculos tuvo lugar en el año judío de 2488, o 1272 adC. De hecho, la expresión "que viva usted hasta los 120" ha sido siempre una bendición común entre los judíos.

La herencia más importante de Moisés es probablemente la doctrina del monoteísmo, que no era aceptada ampliamente por entonces. Para la religión judía era el primer mandamiento, y se castigaba el politeísmo. Moisés es reconocido como profeta en el judaísmo, el cristianismo y el Islam.

El nacimiento de Moisés ocurrió en un momento en que el monarca egipcio de la época había ordenado que todos los niños varones que tuviesen los esclavos hebreos fueran ahogados en el Nilo. La Torá no especifica la identidad de este Faraón, pero se cree que pudo ser Ramsés II, aunque también se han sugerido otros faraones anteriores.

Yojevet, esposa (y tía paternal) del levita Amram, dio a luz a un hijo varón y le mantuvo escondido durante tres meses. Cuando no pudo mantenerlo oculto durante más tiempo, en lugar de entregarlo para ser ahogado, lo puso a la deriva en el Nilo en una pequeña cesta. La hija del faraón descubrió al bebé, lo adoptó como su hijo, y lo llamó "Moisés" (que significa "el rescatado"). Según el relato bíblico, la hermana de Moisés, Míriam, observó la trayectoria de la pequeña cesta. Míriam preguntó a la hija del faraón si le gustaría que una mujer hebrea cuidara al bebé. Entonces Yojevet (su madre) amamantó a Moisés y se hizo cargo del niño como niñera, y Moisés creció y fue entregado a la hija del faraón, que lo adoptó como su hijo.

Cuando Moisés se hizo adulto fue un día a ver cómo trabajaba su pueblo, esclavo de los egipcios. Al ver como un egipcio maltrataba a un hebreo, mató al egipcio y ocultó su cuerpo bajo la arena, esperando que nadie que estuviera dispuesto a revelar algo sobre el asunto. Al día siguiente, vio dos hebreos peleando e intentó separarlos. El hebreo que se había metido con su hermano reprochó a Moisés el asesinato del egipcio. Moisés supo así que los gobernantes conocían el asunto y que el faraón probablemente estaba pensando en condenarle a muerte; por eso huyó a la península del Sinaí y trabajó para Re'u'el, o Jetró, sacerdote de Madián, con cuya hija Zipporá se casó más tarde. Allí trabajó durante cuarenta años como pastor, tiempo durante el cual nació su hijo Gershom.

En cierta ocasión, Moisés llevó a su rebaño al monte Horeb y allí vio una zarza que ardía sin consumirse. Cuando se volvió a un lado para observar más de cerca aquella maravilla, Dios(o más exactamente un ángel de Dios) le habló desde la zarza, revelando su nombre (es decir su verdadero significado)a Moisés.

En la época del emperador Constantino, el monte Horeb fue identificado con el monte Sinaí, pero la mayoría de los expertos creen que se encontraba mucho más al norte.

Di-os le dijo a Moisés que debía volver a Egipto y liberar a su pueblo de la esclavitud. Moisés obedeció y fue recibido por Aarón, su hermano mayor, y organizó una reunión para avisar a su pueblo de lo que debían hacer. Sin embargo lo más difícil fue persuadir al Faraón para que dejara marcharse a los hebreos. De hecho, los israelíes no obtuvieron el permiso para partir hasta que Di-os envió diez plagas sobre los egipcios. Estas plagas (palabra mal empleada, pues en el hebreo bíblico se habla más bien de "señales") culminaron con la matanza de los primogénitos egipcios, lo cual causó tal terror entre egipcios que ordenaron a los hebreos que se fueran.

La gran caravana de los isralíes se movía lentamente, y tuvo que acampar hasta tres veces antes de dejar atrás la frontera egipcia, la cual se cree que estaba establecida en el Gran Lago Amargo. Otros han sugerido que como muy lejos estaría en la punta más septentrional del Mar Rojo (una mala traducción de la expresión hebrea Yam Suf, que significa Mar de las Cañas). Mientras tanto el faraón cambió de opinión y salió tras la pista de los hebreos con un gran ejército. Atrapados entre el ejército egipcio y el Mar Rojo, los israelíes se desesperaron, pero Di-os dividió las aguas del mar por mediación de Moisés, permitiendo a los hebreos cruzarlo con seguridad. Cuando los egipcios intentaron seguirles, las aguas volvieron a su cauce ahogando a los egipcios. Es interesante el hecho de que, contrario a lo que comúnmente se cree, también el Faraón, como cabeza de las huestes egipcias, también pereció en esa ocasión en el Mar Rojo, según lo atestigua Salmo 136:15.

Algunas imágenes de los judíos en Egipto

Para conmemorar este evento se construyó el Tabernáculo, según ordenaba la ley sagrada. Tanto los levitas como el resto de las tribus acordaron continuar con el peregrinaje hacia la tierra prometida, y el Tabernáculo fue consagrado.



Moisés en la Historia

Los historiadores escépticos, generalmente conocidos como los "minimalistas bíblicos", sugieren que Moisés no existió nunca como figura histórica, y que el Éxodo es un mito. Por otra parte, los documentos históricos están tan fragmentados que los textos extrabíblicos que pudieran hablar de Moisés pueden haberse perdido para siempre en tiempos remotos. Por ejemplo, si el Éxodo tuvo lugar durante el fin de la era de los Hicsos en Egipto, tal y como afirman algunos expertos (siglo XVI A.C), entonces sus documentos sobre Moisés probablemente habrían sido destruidos deliberadamente cuando los egipcios les expulsaron. De todas formas para estos historiadores, ni Moisés ni los judíos vivieron en el antiguo Egipto por ello para hacer referencia a este tema, debemos tomar como única referencia la Biblia, como lo hicimos anteriormente.



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